INCENDIOS Y CUARESMAS


En los patios sin cielo,
alzado atardecer de los inciensos
que recuerdan la infancia del pistilo
de esas flores, y el polen
impregnado de un niño
asido a la cuidada mano sorda
de extinto ruido amargo de la edad:
te me llegas tan clara, primavera
de los soles, que enciendes las linternas
del fin y del inicio.

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