Se nos hizo memoria la semana,
poco más que recuerdo. Solo el iris
nos queda, a semejanza de aquel niño
que observaba el bordado con pupilas
tan recién estrenadas. Y ese niño
regresó —y se nos fue—. Verse prendido
del silencio que queda en las callejas,
de ese silencio frío que silencia
la ciudad, los latidos, el presente.
