Dedicado a María José Mora García
Hay un incendio en tus ojos
y de ese incendio se incendian los míos.
Y al mirarme en ellos
—mirada con mirada—
se electrizan de mis rosas las raíces.
No habrá nada que crezca sin ti,
ni habrá límites, ni cercas,
ni abismos que no sean los nuestros.
No habrá nada sin ti.
Nada habría sin ti
y sin tus ojos, y su incendio.
Porque hay un incendio en tus ojos
en los que me miro
en la eternidad de este instante.
