VACÍO EN MIS BALCONES

Es la lluvia la forma de la tarde
que tan poco crepúsculo me aporta
en la raíz del árbol cotidiano
exigente y sombrío. Todo lluvia
que no llega a calar las vestimentas
de este esqueleto frágil y extinguido
de su historia. La lluvia que no llega,
tal como digo —nunca y jamás—, nunca
a los tiestos vencidos del balcón.


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