De nuevo la piqueta viene a hurtar
la historia de Jaén. Ante los ojos
cerrados, la ciudad pasa de largo;
igual que los que mandan, que se escudan
en el progreso atroz y desalmado.
Aquí nadie hace nada, mientras caen
los símbolos, las rosas, los jardines
del patrimonio antiguo en la ciudad.
Ya se hizo en el pasado: y el presente
o el futuro depara —conocidos—
los errores sin dueño ni culpables.
