Y leerme a mí mismo en el espejo
no me salva de lo que me rodea.
Atravesar la cuerda en precipicio
tropezando con la materia gris.
Lo sé, será imposible andar indemne
sobre el frágil estado de conciencia
que nos lleva al desastre. Pues salir
a la intemperie de nuestros temores
no librará del juicio la sentencia.
