LAS IMPACIENCIAS 

No quiero para mí las impaciencias;

quisiera que el furor —lo cotidiano—

firme la rendición de los conflictos.

Dejar pasar las horas no es vivir,

dejar que pase la hora es malvivir 

contemplando horizontes, sin llegar

jamás a sus crepúsculos. No quiero

para mí la impaciencia, no la quiero.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Theme Mode