La ciudad nos mira con ojos de amante.
Se crece, en las aceras, su historia:
y los besos, las balanzas, los hilos
que las sostienen. Hasta océanos
donde los designios naden.
Ciudad,
con ojos de amante.

La ciudad nos mira con ojos de amante.
Se crece, en las aceras, su historia:
y los besos, las balanzas, los hilos
que las sostienen. Hasta océanos
donde los designios naden.
Ciudad,
con ojos de amante.
