EL DÍA EN QUE TODO SE APAGÓ

El día en que todo se apagó
nos miramos a contraluz.
Y fue la flama reflejo apacible
donde refugiar nuestras interrogantes.
No hubo puntos suspensivos
al temor naciente del mediodía,
y sí adjetivos bañados de querencia
cuando la tarde dejó paso al crepúsculo
en tierra de desconocida frontera.

Fuimos tú y yo.

Eso fuimos
el día en que todo se apagó.

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