Dieciséis pasaron ya
de aquel instante efímero y eterno
en que el par se retrajo en impar
al entrelazado de manos.
¿Cuánto ensanchó la avenida
que nació del río?
¿Cuánta fue la altura
de las olas al tocar la arena?
Todo creció al abrigo de lo nuestro.
