Llora un arco iris
sobre sus mejillas la ciudad,
derramado de tarde y relojes de arena
que suspiran cada grano
en lo igniscente de sus nimbos,
en sus halos,
su refracción repleta de nosotros.

Llora un arco iris
sobre sus mejillas la ciudad,
derramado de tarde y relojes de arena
que suspiran cada grano
en lo igniscente de sus nimbos,
en sus halos,
su refracción repleta de nosotros.
