Reverbera cadente la música en mí.
Me late en su propio bombeo.
La música es un corazón salvaje
que no se deja arrastrar
por péndulos de doble peso
aislados y únicos.
Atiende a razones fundadas.
Se me clava. Es alfiler en lo profundo.
Oxigena mis asfixias circulares.
Se adentra entre la multitud
de todos mis vacíos.
Me grita en silencio a cada instante
la música en mí.
