UNA TARDE DE SÁBADO CUALQUIERA 

Se adapta el vano a mí:

la medida del traje  

que me desviste todos los defectos.

Convidado de piedra en la cancela

a la espera del flash

—tan rígida la pose—.

Tras el outfit, las gafas, la camisa;

el universo oculto.

Crece en enredadera

agonizante tarde de costumbres.

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