Se adapta el vano a mí:
la medida del traje
que me desviste todos los defectos.
Convidado de piedra en la cancela
a la espera del flash
—tan rígida la pose—.
Tras el outfit, las gafas, la camisa;
el universo oculto.
Crece en enredadera
agonizante tarde de costumbres.
