Decaen soles en tardes de festival.
Se hace crepuscular mayo,
derrotado por su meridiano
al abrazo de Ishbiliya.
El río enfrenta a las dos orillas,
transgrede las distancias.
Encinta de luz la tradición
de ver y oír los paisajes
dibujados por cada acorde.
Enredarse en el anual placer,
y seguir queriendo.
